Falling out of love

Empezaron a quererese sin quererlo, las horas muertas y aquel espacio de puertas cerradas hicieron el trabajo por ellos con conversaciones sin punto y aparte.

El tiempo pasó y entonces empezaron los silencios. Inventaron entonces una nueva forma de comunicación donde la selección de música del Ipod le diría a ella en que humor se encontraba él, y ella contestaría con miradas en los espejos, nunca cara a cara (demasiado arriesgado). Empezaron entonces a desenamorarse, a caerse fuera del patio de recreo. Las horas muertas mataron las palabras y los espejos se desquebrajaron en añicos.

Él no dió cuenta que el silencio la mataba por que la hacía vulnerable  a todo lo que no podía decir, ella se indigestó con sus propios pensamientos.

Ella no se dió cuenta de que él no podía hablar, simplemente no podía.

Y  sí siguieron sus vidas, en silencio. Ella imaginaba historias de amor mientras se le apagaba el corazón. Él echaba de menos su voz sin pausas, a veces solo extrañaba la sensación de cansancio después de 8 horas de diálogo sin guión. Pero él no podía hablar, y nunca pudo.

Canción para esta historia  gris y empapada de lluvia: “5”, These New Puritans.

PS: Esto no es para ponerse triste, es solo para pegar hostias al aire.

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2 Comments

  1. Las historias de la válvula nunca son completamente felices ni completamente tristes, son pasos del camino que nos recuerdan que seguimos el viaje

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