Parallel lines

El sábado cogí el autobus para ir a trabajar. Exactamente era el bus número 55, y fue exactamente en ese bus cuando me di cuenta de algo. Lo mayoría de los asientos de cualquier medio de transporte público están dispuestos de tal forma que solo llegamos a ver la espalda de nuestros compañero de viaje. Así vamos siempre detrás de alguién, y siempre hay alguién que va detrás de nosotros. Esa es la regla general, luego puedes sentarte en el último asiento de tal manera nadie cuidará de ti, y siempre está el narcisista que se sienta delante para verlo todo y sentirse adorado por el resto de pasajeros.

Es el sentimiendo de fila lo que me agobia, como me angustiaba estudiar las líneas paralelas en clase de matemáticas,  esas que corren infinitamente sin llegar nunca a encontrarse, como las vías del tren (por eso también los trenes me ponen triste).  Y ahora llega el momento cursi, es momento Carry,  nos pasamos la vida enamorándonos de personas que no se enamoran de nosotros y a su vez esas personas se enamoraran de otras y sufrirán por ser rechazados exactamente igual que sufrimos nosotros al ser rechazados por ellos. No enamoramos de la espaldas y simplemente esperamos a que alguién se de la vuelta, isn´t it?

En fin, a ver si hoy llevo a arreglar mi bici y me dejo de tonterías.

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