Las terrazas de madrid

Alberto siempre me decía que lo que echaba de menos eran los murmullos de las calles de Buenos Aires. Como comprenderás a un chica de 24 años le dices eso y con acento argentino y se enamora. Pero ha pasado el tiempo, la heridas han cicatrizado y ahora los murmullos de las terrazas de Madrid me dicen que la vida hay que vivirla y escucharla (muchos se olvidan de esta segunda parte)

Sabina hablaba del ruido, y ahora entiendo por que me encontraba tan sola en aquella isla. Me faltaba el barullo, se me había silenciado el corazón y ahora está tan lleno que me agoto a misma. Y me repito una otra vez que debería callar, y que si habló debería hacerlo más despacio, que si me muevo debería hacerlo por necesidad y no por impulso, y al mismo tiempo se me ha encendido el estómago, me arde la garganta y lo único que quiero gritar es: Estoy.

La gente se ha olvidado de estar, se ha conformado con los tengo y se ha acomodado en los debo. Sin embargo yo ahora vivo como si los segundos se me quemasen de las manos. Sé que se acabará, todo se acaba, ¿pero que me impide disfrutarlo?

Hoy leí que el amor es como la materia, nunca se destruye solo se transforma. Y yo pregunto si transformándome como estoy me quiero más o menos, si me ha olvidado de lo que es querer a alguien, por que la soledad se me antoja divertida en estos momentos.

Y el resumen a toda esta sería desvaríos de un Martes Rosa es que me gusta Madrid, que eso de que  las calles me resulten extrañas me excita y que los aviones ya no son despedidas.

Finally I am back

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