Demons

Captura de pantalla 2017-05-15 a las 19.28.58Hace tanto tiempo que no escribo que los músculos de mi manos han olvidado ya como convertir en palabras el revoltijo de emociones que desde hace ya unos meses merodea por mi habitación. Sólo sé que es un ente vivo, está pegado a mi piel y los viernes y sábados se viste de negro, se convierte en monstruo.

Hoy solo me cura el silencio, la soledad de saber que si no hay nadie cerca estaré fuera de peligro. Me asustan incluso los whatsup, los mails o cualquier forma de comunicación digital, porque las preguntas necesitan de respuestas y hoy solo podría tener sentido abrazarse en silencio.

Demons. Ellos me vienen a buscar cuando saben que no sabré decir que no, cuando las horas del día se tiñen de negro y el aire se vuelve un poco más frío. Monstruos que se ponen en pie con paso firme y disparan bocanadas hostiles de verborrea insípida. Palabras que salen de mi boca y dejan llagas a su paso, que me hieren más a mi que al oyente casual (menos mal). A la mañana siguiente el mismo dolor, justo en el centro del pecho como si los huesos del esternón se hubiesen encogido, dónde quizá yacen las cenizas de la noche anterior.

Nada más que añadir, no hay lamentos, solo un ejercicio de convertir el silencio de mi habitación en algo menos gris, más tangible, para que los monstruos sepan que lo oigo, que los huelo.

Demons.

 

 

Un acto de honestidad

Captura de pantalla 2016-11-13 a las 20.33.09.pngSalí a comprar como muchos madrileños un sábado por la mañana. Entré en una tienda dónde estaban de liquidación y compré 3 cuencos pequeños de cristal. Continué hasta la tienda de té y al salir de esta mientras cruzaba la calle la bolsa se rompió y los cuencos se hicieron añicos en el medio del paso de cebra. Volví a la tienda para comprar otros, cogí también un tupper ware de cristal pequeño con tapa roja y cuando fui a pagar el hombre me dijo que no, se lamentó de que la bolsa se hubiese roto, que no hacía falta que volviese a parar que lo sentía de verdad. Y allí en ese mismo instante lo vi en sus ojos, honestidad en estado puro, fue bueno y justo, se me erizó la lengua al decir gracias.

Cuando muere alguien como Leonard Cohen, el mundo se vuelve un poco más frío. Evidentemente no lo echaré de menos, no solíamos hablar por teléfono ni quedar para tomar café, aunque me hubiese encantado hacerlo. No me sé todas sus canciones, ni el título de sus discos, ni siquiera sé si estuvo casado, si era de té o café. No pretendo ocupar el duelo de los que si lo tuvieron cerca, de los que probablemente llegaron a vislumbar dentro de su alma. Sin embargo cuando leí la noticia el viernes por la mañana fue como si llenaran los pulmones de lágrimas, se me encogió el estómago y el tiempo se detuvo. ¿ Por qué ? ¿Por qué sentir la muerte tan cerca cuando está tan lejos?

No es por él, es por el pasado que ya no volverá, es por los recuerdos, por las personas que sintieron conmigo sus canciones como si no hubiese nada más en el mundo. En ese mismo vagón de metro de camino al trabajo volví a Santiago, al suelo de aquella habitación con Patri dónde escuchábamos Chelsea Hotel y palpábamos la indescriptible sensación de estar vivas. Volví a Castrelos, a aquella tarde de verano con Marieta y mi madre, dónde él vestido con un traje negro impecable se arrodillaba despacio ante las cuerdas de una guitarra española, ante nosotros. Volví a mi cuarto, a mis 22 años, a sentir el cosquilleo en la la nuca mientras el coro de niños franceses aparece en The Partisan. Volví a ser yo 10 años atrás, sentada en las butacas rojas del Teatro Principal, viendo a Rufus Wainwright describir como Leonard intentaba resucitar a un pequeño gorrión.

En estos tiempos en los que nos ha tocado vivir se disparan en el muro digital todo tipo de lamentaciones, el duelo se desviste ante un millón personas que no quieren sentirse solas. Y es así , rebuscando en el muro que descubrí el discurso de los premios Príncipe de Asturias, lo vi a través de la pantalla de mi móvil haciendo cola para un restaurante. Y ahí otra vez volvió a pasar, se detuvo el tiempo, se me congeló el alma y se dispararon las palabras en mi cabeza. Gracias dijo el hombre, que allí con su voz pausada por el paso de los años supo ser solo eso, un hombre.

Gracias Leonard, gracias a ti por parar el tiempo y por dar voz a la soledad y acordes a la esperanza de que la belleza y la bondad están ahí, escondidas esperando a que alguien sepa verlas.

 

 

 

 

 

Como olividamos de enamorarnos

img_4480-copia-2Hace ya unos 3 años que una idea ronda mi cabeza,  la gente ha olvidado de como enamorarse. Y no lo digo solo  en el sentido romántico de la palabra, si no en uno mucho más amplio, que incluye amigos, hermanos, primos, hijos, colegas y hasta vecinos.

Esta obsesión por el yo y por un futuro que labrarse nos ha puesto a todos  una cuerda en las muñecas, una venda en los ojos y sobre todo una mordaza que no sólo cubre nuestra boca si no que nos ahoga el estómago y los pulmones para que no llegue aire al cerebro y así se vayan muriendo las palabras entre objetivos y proyectos.

Escribo esto desde la primera persona muy consciente de los juicios y conclusiones que se pueden sacar cuando una mujer habla de amor.  Dicen de mi que soy una persona enamoradiza pero lo cierto es que solo he amado dos veces y media. Lo terrible es que cada vez da más miedo, dilato más los silencios y esquivo más miradas.  Quizá exagero pero en mi generación hay un miedo terrible a vomitar un simple me gustas, a comprometerse con algo más que nosotros mismos.

Intimar, desnudarse ante otra persona sin volver la espalda y convertirse en algo más puro y perfecto que uno mismo. Por que sin el otro, perdemos la perspectiva de nosotros mismos. Y no quiero decir que sin el otro estemos incompletos, ni que haya una amor infinito que nos salve de nuestra soledad universal, pero me preocupa seriamente que nos estemos convirtiendo en seres incapaces de amar por que si, sin un razonamiento lógico, sin  un propósito y un objetivo. Me aterran los no tengo tiempo para esto, porque en un mundo lleno botones para compartir parece que están desapareciendo personas capaces de darlo todo por alguien y no por algo. Amar significa para mi la forma más plena de empatía, y sin ella poca esperanza hay en el mundo para que las cosas vayan a mejor, incapaces de amar seremos criaturas impotentes a cualquier forma de diálogo y entendimiento con nosotros mismos y con el otro.

Me pregunto si este pensamiento que se ha convertido en una especie de virus adormilado en algún lugar de mi estómago, es algo puramente generacional o quizá es un peldaño más en esto hacerse mayor. Si es lo primero lo asumo y lucharé por cambiarlo, si es lo segundo me encuentro en una habitación a oscuras tratando de buscar la luz con la yema de mis dedos.

El mayor síntoma de este virus son las preguntas incesantes, esas que te asaltan en la cola del super o subiendo las escaleras de metro ¿a qué tiene miedo la gente ? ¿ por que la sinceridad se ha convertido en una rareza ?

No existe una palabra para describir a alguien que ha perdido un hijo, tenemos viudos y huérfanos pero no para expresar quizá la mayor desgracia del ser humano. Me obsesiona como la lengua transforma nuestra manera de ser, de comportarnos, de crear una cultura y una forma única de ver el mundo, cuando nos faltan las palabras somos como combatientes a los que nos amputado una parte de nuestra alma.

Pensando en palabras que no existen me he dado cuenta de no hay vocablo para describir cuando se pierde en un amigo, quizá porque estos no se pierden de golpe, lo hacen lentamente, se desdibujan en la distancia  de un cruce de caminos divergentes. Perder sin luchar es la mayor de las derrotas y creo que ahora mismo vivimos un mundo de perdedores ciegos por la luz azul de una pantalla de móvil.

Olvidar como amar, como es decirle a alguien te quiero y también te odio, como escuchar con la piel y hablar con suspiros, es creo la mayor derrota a la que esta generación se enfrenta. Mirar al otro lado porque querer significa demasiado esfuerzo, demasiado tiempo invertido en algo sin remuneración inmediata. Nos asusta tener que parar, tener que tornar los ojos hacia uno mismo, hacia la oscuridad de nuestro ser y esa creencia tan egoísta de pensar que somos únicos en el mundo, y para que intentarlo si estamos condenados al fracaso. ¿Pero acaso no es mayor fracaso no arriesgarse de nuevo ?

Escribo esto porque el virus me ha atacado de nuevo desde el lunes por la noche, y esta vez ha dejado entumecido mi cuerpo durante 48 horas, he dormido tanto que mis párpados se han vuelto de un tacto aterciopelado.  He sudado dormida y despierta, en la horizontalidad de mi cama, de este cuarto pequeño de un barrio bien de Madrid.  El virus aún sigue vivo acechándome con sus preguntas. Así que he dejado que mis manos obedezcan sin miedo a sus plegarias.

Olvídense de ustedes mismos, salgan ustedes a escuchar, a palpar, a comer a deshora, a hablar sin objetivos, a mirar al mar  por que sí, a coger el teléfono y marcar un número(si lo hacen de memoria mejor), a hablar en los bares y bailar en el andén del metro.

No olvidemos de amarnos, de abrazarnos y reírnos, porque si lo hacemos estaremos perdiendo lo más nuestro que tenemos, nuestra capacidad de respirar a través de los pulmones de otro, de imaginar un futuro con el corazón de quién está simplemente a nuestro lado.

 

 

 

 

 

 

Yo prometo como Scarlett (pero sin vestido verde de cortinas)

Edinburgo Part 194¿Hace cuánto tiempo que no le dicen a otro ser humano Me gustas? Y no lo digo solo en el plano amoroso, si no también en el amistoso.

Mientras pensaba en cuando había sido la última vez que yo misma lo había dicho, llegué a otro pensamiento más aterrador y es que hace tiempo que no digo la verdad. No es que mienta por que mi madre me enseñó que la mentira es lo único que no se perdona. Pero tanta decepción y tanto capullo suelto han hecho que me coma las palabras. En mi opinión ya no se dicen me gustas ni te odios, ni se maldicen los desamores, solo se dibujan silencios antes de dormir, se piensan conversaciones de a uno en paradas de autobus, se fabrican sentimientos a los que adjudicamos una persona que nos gustaría que los sintiese. ¿Soy yo que me he vuelto miedosa o somos todos que nos hemos vuelto adultos y cobardes?

Mientras desempaquetaba las 12 cajas que traje de vuelta a esta habitación, me encontré con la ardua tarea de abrir los cajones que dejé cerrados hace 7 años. Hubo un cruce de memorias de una niña y una chica (me asusta decir mujer). Cartas, postales muchas postales, entradas de cine, regalos , post-it de Patri, fotos y por supuesto todas esas libretas negras. Releyendo todo aquello me di cuenta que el paso del tiempo se había tragado mis verdades y el polvo había conservado solo aquellas que un día dije por la inocencia de aquel que no sabe que es el desamor. Se me presentan aquí dos factores clave para justificar estos silencios: el irremediable miedo a sufrir o la vergüenza de la locura. Creo que el temor a que me llamen loca gana esta pelea, y es que esto de crecer es como vivir entre en dos líneas convergentes que están llegando a su fin, empiezas campando a tus anchas y acabas convirtiéndote en un punto negro sin gracia como te descuides.

Pienso en “Cosas que nunca te dije” y aunque la peli nunca me gustó, pienso en todo lo que callé y me asusta pensar todo lo que nunca diré.  Así que para  el 2015 prometo como Scarlett que jamás volveré a callarme los me gustas.

Muchos dirán que esto es una cursilada total, mi querido amigo Eskio probablemente esté vomitando en estos momentos.  Pero es que ya me cansé de tanto formalismo, tanto whatsup de tick azul sin contestación y tanto amar sin palabras. Así que les animo a ustedes a decir, y si son cobardes como yo a escribir todo lo que les gustaría decir al mundo. Y es que vivir para callar me parece una auténtica pérdida de tiempo, eso sí hablen siempre con nuestra amiga la empatía presente que no es cuestión de ir por ahí haciendo daño a la gente.

A todos mis amigos que han recorrido conmigo este año de cambios

y a todos los amigos nuevos que están por llegar.

Tras la muerte de Bacall

Blue meTras la muerte de Bacall me di cuenta de que me había olvidado de ella, yo que tanto la quise (escribo en pasado por que la muerte mata sin quererlo un poco del presente). Y es que de alguna manera para mi todas las estrellas de Hollywood están ya muertas, guardadas en un olvido, ese que dice que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y es que imaginarse a Bacall con Bogart cenando con Hepburn y Tracey no parece real, parece de un película, cenas así no existen entre nosotros, los comunes.Y después de asumir que Bacall ya no extrañará a Bogart por la noches, di  con una entrevista que Elvira Lindo escribió en 2005 , donde la periodista más que preguntar y escuchar, conversó con la dama de voz grave más de dos horas. Cuál fue mi sorpresa al descubrir en aquellas páginas  que Bacall era simplemente una mujer, una amante, una madre, una hija, una amiga, era simplemente una persona a la que yo decidí guardar en ese altar donde las cosas malas de la vida no llegan. La chica flaca a la que los vestidos de seda se le llenaban de aire se describía como insegura y dependiente del cariño de los demás, si si , ella la que le decía a Steve que no necesitaba más que un silbido. Y es que al final todos queremos un poquito más que un beso de buenas noches y un hasta mañana. Quizá la naturalidad con la verbalizaba sus debilidades la hacía caminar con la audacia de un felino, y es que no se puede ser bueno en todo.

Con esta idea de que Bacall no era más que una mujer, empecé a asumir mis grietas. Empecé a estudiar al milímetro las debilidades que en los últimos meses se habían puesto en fila india.

Tropezarse con la perfección hecha persona no es nada fácil, enfrentarse a ella 9 horas al día es un ejercicio para el que no me habían entrenado. Lo curioso de la gente que analiza cada paso que das, cada coma escrita y que anota todas las gracias no dichas, es que con el tiempo te das cuenta de que su obsesión por el control les lleva a una crítica sistemática muestra de una falta total de empatía. Lo cierto es que cada juicio dicho encubre la inseguridades de ese otro ser humano. Lo que pasa es que yo nunca he sido capaz de invertir la poca paciencia que tengo entonterías, me parece una absurda pérdida de tiempo. Y es que eso de apretar la lengua y callar me avinagra las entrañas.

Así que reconozco como la señora Bacall, desgraciadamente sin llevar puesto un vestido de seda, que a mi no me gusta que me digan constantemente lo que debo de hacer, no me gustan las críticas sobre todo cuando estoy en desacuerdo, no me gusta que mi autoestima duerma en el jardín sobre todo cuando no hay abrazos por la noches. No sé si decirlo en alto me hará caminar como un felino, aunque nunca me han gustado los gatos. Menos mal que las estrellas ya están muertas pero no olvidadas.

a  Bacall y a Bogart,

y por que amar,  a veces,  si significa decir lo siento.

De cuando el negro se vuelve verde oscuro

IMG_3195Suelo vestir de negro por 3 sencillas razones: 1º el negro adelgaza, 2º menos dolores de cabeza a la hora de combinar y 3º casi todas mujeres a las que admiro tienen un vestido negro que me gustaría adquirir.

Con los años he comprobado que la ropa negra después de muchas lavadoras y tardes al sol se vuelve de un color verde oscuro, como el verdín de las piscinas después de un invierno en el olvido. Vean como referencia una gran película llamada La Ciénaga y sabrán de lo que estoy hablando.

Lo mismo ocurre con el tiempo que diariamente desaprovechamos con esos aparatos llamados teléfonos móviles diseñados precisamente para todo lo contrario. Ocurre también cuando uno espera a que las cosas pasen o cuando el futuro depende de una decisión en manos de los jefazos de la empresa en la que trabajo. Así que simplemente observo, si contemplo el tiempo desde mi habitación y cuándo esta se me hace pequeña subo a la bicicleta. Observo las conversaciones de los demás y como miran a sus teléfonos mientras te dan una media sonrisa o un diálogo cosido por emoticonos. Observo casi todo de un modo minucioso algunos dirían que aburrido, pero es un intento de recomponer todos esos pedazos de tiempo que desperdicié intentando estar en todos los lados sin estar en ninguno. Mi objetivo con esto de observar es llegar a percibir el instante en el que el negro se vuelve verde oscuro y así saber que ha llegado la desidia y la pereza , dos de los grandes amigos de las horas que no pasan.

Se preguntarán el porqué de esta reflexión pero es he querido llevar esto de la observación hasta otro punto. Hace poco leí esto en el blog de una chica de Georgia que se hace llamar Hellane:

“We write to taste life twice, in the moment, and in retrospection.”

Anaïs Nin, The Diary of Anaïs Nin, Vol. 5 (1947-1955)

Así que tecleo despacio para ser consciente hasta del sonido y con cuidado de que las palabras no sean abreviadas. Y así escribiéndolo todo vuelvo recordar la ventana, la bicicleta y el verde de la piscina.

Les dejo el trailer de La ciénaga pero si tienen oportunidad vean la película entera y disfruten del sofá. Y por favor apaguen sus móviles aunque estén solos en casa que dicen los mayores el respeto empieza por uno mismo.

Niebla

img_1449Haciendo memoria recordé un día de niebla de hace ya unos meses, más bien recordé la sensación de placer y calma que me dio.  Con frecuencia recuerdo con más claridad lo que sentí y a partir de ahí reconstruyo  las imágenes y los diálogos, a veces dudo si son reales o producto de mi imaginación.

Muchos pensarán que la niebla es tanto incómoda y aunque cinematográficamente bella es aterradora, siempre es mejor atacar cuando a uno no le ven.  Sin embargo aquel 11 de Diciembre en el que Londres amaneció cubierta por un manto de humo blanco me di cuenta de que la niebla ayuda a ver todo más claro.  Si si, se que suena extraño pero realmente solo te deja ver lo inmediato y te impide ver mas allá, y  ¡que gratificante es precisamente eso! ver solo lo más cercano, lo presente, el ya. Y es que estoy harta ya de tanta preocupación, de ser constantemente interrogada por ese futuro tan lleno de preguntas sin respuesta, por que de poco importa romperse la cabeza con hipótesis de papel ya que para que el mañana sea de nuestro agrado hace falta vivir y actuar en consecuencia en el hoy. A pesar de lo que muchos pensarán, la niebla no nos nubla la vista si no, que nos deja ver lo que simplemente necesitamos ver, por eso es un nombre femenino.

Volviendo hacer memoria  y a propósito de aquel Diciembre recordé a Galeano y un artículo suyo en el que hablaba de esta cultura de usar y tirar en la que vivimos, de lo fácil que nos desprendemos de todo por ya casi nada importa tanto para conservarlo, algo nuevo vendrá,  y así nos olvidamos de hacer memoria, nos acomodamos a vivir sin sufrir y ya no sabemos de eso de aguantar el temporal que le oíamos a nuestros abuelos. En aquel texto,  el uruguayo de voz amable decía “que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne”. Se me quedaron aquellas palabras impresas en los oídos como si el mismo Galeano me las hubiese susurrado en sueños. Con eso mente pienso en todas las tonterías de esas conversaciones rotas que uno escucha por la calle,  en esa falsedad en la que nos enseñaron a crecer y que nosotros nos estamos encargando de transmitir de una forma autómata por que siempre ha sido más fácil seguir a la manada. Todo esto de decir  que todo va bien,  por que sufrir y ser sincero siempre ha sido de perdedores. Y así matamos poco a poco las cosas que importan de verdad por que estamos demasiado ciegos pensando en el futuro, incapaces de disfrutar que los días siempre se acaban por mucho que nos empeñemos en lo contrario. Así que mi humilde consejo es que disfruten de la niebla que para eso tiene nombre de mujer.

Que pasen ustedes un buen fin de semana a pesar de este viernes de gris uniformado.

 A mi madre que aguanta cada y una de mis inestabilidades. 

 

Meryl and you.

viAyer leí una entrevista de Gael García Bernal en la que decía,  quizá en Mexico sufrimios tanta muerte por estar llenos de vida.

Y es que a medida que pasan los años se acumulan las cicatrices y con ellas los miedos y con estos las manos que se apartan antes de acariciar para evitar así el rechazo casi siempre imaginado. Lo que el tiempo no te dice cuando todavía escuece es que todo vuelve a la normalidad,  está se vuelve monótona,  y aunque al principio se agradece lo de la rutina por eso de estar estable,  uno retorna sin darse cuenta a embarrarse los pies de encrucijadas.

Así que mi querido Vicente, ese que pinta habitaciones con amigos, ahora solo te toca seguir. Te parecerá que el tiempo merma y levantarse es despertarse en una pesadilla,  cerrarás los ojos para desear que nada hubiese ocurrido, y sin saber muy bien como sacarás los pies de la cama y aunque suelo se sienta frío y la luz se vea un poco más gris, te levantarás. Ahora cierra los ojos, vuelve a respirar y acuerdáte de Meryl en aquella casa tan despojada de recuerdos. Todo pasa, aunque a las románticas como a mi esto le produzca una cierta nostalgia. Ser fuerte no es una cuestión de carácter aunque las madres se empeñen en decirlo,  es una cuestión de voluntad, es no mirar al otro lado por que preferimos la hostia a ir de puntillas. Antonio Gades decía que taconear es una extensión del latido del corazón al suelo, así que pisa fuerte para que no se te queden las lágrimas pegadas a los pulmones.

Como decía Gael estamos llenos de vida, quizá demasiado por eso sufrimos tanto, pero claro también vivimos más. Y si todo este amor que trato de escribirte en forma de colchón para que las noches sean menos solitarias,  no te preocupes llamaremos a Marieta y nos iremos a los volcanes que solo ella conoce para convertir  las camas vacías en cenizas y los recuerdos que ahora duelen sean solo eso, polvo.

Te quiere sin mesura tu Beatriz.

My double

WDNSiempre de madrugada, en ese se camino fantasma que solo uno recuerda como un sueño suelo escribir algo en pocas líneas,  como si fuese un último intento de mi cerebro de ser persona, de resumir la noche, de darle un sentido más allá que la montaña de latas vacías y cigarrillos de papel.

“La piel desquébrajandose, enrojecida, enfurecida por algo tan inerte a mi que me es absolutamente incontrolable¨

Olvido ahora el por que de aquellas palabras y sin embargo no dejo de sentirlas como mías.

Entre avión y avión he empezado a desdoblarme, a acostumbrarme a la amargura de cada despedida, y aprender que el tiempo y la rutina borran desgraciadamente cada lágrima,  y que el ser humano es se adapta más que los camaleones. Y por supuesto todo tiene un punto y a parte, pero entre tanto ir y volver me he construído un lindo círculo de puntos suspensivos que salto con los ojos cerrados.

A mis 19 años escribí en un intento fallido de convertirme en poeta 20 poemas, los titulé Resacas. Cada poema era escrito después de una noche deambulando por esas calles húmedas de Santiago. Mi objetivo era llegar al número 20,  el día de mi 20 cumpleaños, escuchar 20 years de Placebo, siempre me ha gustado el número 2. Aún conservo aquella maraña de miedos y sueños que se abrazan a las páginas de una vieja moleskine negra. Hace poco las releí y me di cuenta de que faltaba la número 20. Si la última, yo recuerdo haberla escrito pero la página no esta y tampoco la copia en mi ordenador. Así que igual esa otra yo, la que se había ido ya de Santiago se la llevó, o quizá nunca la llegué escribir por que cerrar círculos siempre me anuda el estómago.

Los escenarios cambian y las circunstancias se han hecho más de cemento , han perdido el color azul del mar, pero siguen siendo igual de duras , o igual más por que ahora las palabras y las resacas se empapan de camas vacías y amigos a los que no puedo abrazar.

Por favor no se tomen en esto como el diario melancólico de una adolescente pérdida, aunque si releyese esto mañana yo pensaría lo mismo. Pero sí mírense al espejo y perfilen un dibujo de su cara con los ojos cerrados, no vaya a ser que les roben esa vida que aún les queda por vivir.

Canción Hollywood Forever Cementery Signs de Father John Misty

 

Dialogues 2

Just let me tell you a story that happened to me the other day. I was standing at the door from the shop where spend 8 hours a day 5 days per week when  I heard this conversation between a girl and a boy who were sat at the cafe.

HE: Why not?

SHE: Are you really being serious?

HE: Yeah, of course I am. I don’t really understand it.

SHE: Listen there is not a “big” answer and there will never  be, at least not one that will satisfied your ego. Just think it twice, do you really want this? There is not time for me in your life right now,  it is time for you to fuck around and to live thinking in anyone but you. Maybe in year time when you are bored of waking up at strangers houses without having a clue of  how the hell you got there, and the only think you could think of it´s a black coffee and a Nurofen600 mg, just then, when you are sick and tired  of having fun and unable to remember some of their names, then you could come back to me and I’ll cook you dinner and you buy the wine. What do you say?

It was a silent for 2 min and 37 sec (probably less than that but if you say the exact number it gets more dramatic). He looked at her and downed the coffee in one go. He stood up and got close to her, he kissed on the forehead and whispered something.

I couldn´t hear what he said to her. It is intriguing, isn´t it? Everyone wants to know what Bill Murray said to Miss Johansson at that last final scene.  I guess (I hope) he whispered something likeÑ

HE: Alright babe, I´ll meet you in year time.

It is fun to don´t life in real life sometimes.