Days like today

AzulHoy mi amigo Lucas me dijo que debería escribir por que estaba feliz. Lo cierto es que desde hace tiempo que trato de desintoxicarme de esta melancolía que traen las noches y las hojas en blanco.  Sinceramente es mucho más difícil  transmitir alegría , quizá la palabra no sea transmitir si no transcribir esa sensación de que algo bueno está pasando. Como claro ejemplo hagan memoria e intenten recordar la última comedia inteligente que vieron. Y es que se me hace grande lidiar con las cosas buenas y eso que yo misma me considero una persona alegre.

Hace una semana estaba sentada en un restaurante mejicano con mojito en mano y contándole al camarero que había pérdido mi vuelo a Madrid por que el de Amsterdam a Londres se había retrasado 3 horas, pero que me había comprado otro billete para el día siguiente por que una cosa es el destino y otra es dejar que este te arruine el fin de semana. Y así llegué a Madrid, a la capital,  a esa ciudad en la que nunca he vivido y sin embargo siempre me trae buenos recuerdos (quizá por que me gusta imaginarme los que viviré) Llegué al murmullo en las terrazas, a sentir la piel de mis piernas gracias a los 27 grados, a gin tonics digestivos y a las conversaciones que tienen ese fin tan sencillo que es el de conversar.  He comprobado que cuánto menos planeo y más me dejo llevar me despojo de todos los “no yo” con los que me visto en Londres para ser ese alguien que sigue sin caerme bien del todo.

Pero como dije al principio hoy ha pasado algo bueno, en Madrid pasó algo bueno y quizá ahora todo se me viene grande por que las noches a solas me las conozco con puntos y comas, las he escrito en demasiadas habitaciones.  Pero en días como este simplemente voy a ser feliz,  a ver si aprendo algo. No sé si mi objetivo de traductor de la felicidad ha funcionado pero si es así por favor diríjanse a un espejo y mándenme una foto de su sonrisa, a ver si consigo vivir esto de ser feliz y ser consciente de ello otro día más.

In days like this I am just going to be simply happy. 

My mum. My girls. My 4 men.

tumblr_muimp40IEZ1qb5t88o1_500Cuando vi por primera vez  “Todo sobre mi madre” lo hice en un cine, casi no había nadie y una de las cosas muchas cosas que me llevé en la maleta es la frase del final ” A Bette Davis, Gena Rowland, Romy Schneider… A todas las actrices que han hecho de actrices. A todas las mujeres que actúan. A los hombres que actúan y se convierten en mujeres. A todas las personas que quieren ser madres. A mi madre”

Llevo meses hablando con mujeres, no es que antes no lo hiciese si no que no me había dado cuenta de que todas aquellas conversaciones tan importantes durante esos meses en los que se me caía el mundo, todas ellas tenía un hilo conductor,  y es que la persona al otro lado del teléfono, ordenador o mesa era una mujer.

Nunca, nunca, nunca dejaré de sorprenderme de la capacidad que tienen las mujeres para sobreponerse, para no quejarse y recoger los pedazos de los demás (siempre antes que los suyos propios) para recomponerlos y recubrirlos de acero. No es que los hombres no sean capaces también, igual lo son , yo simplemente no los he conocido aún. Sólo hay 4 a los que tengo en un pedestal tan alto que ni yo misma lo puedo alcanzar, ojalá vengan otros y me demuestren que estaba equivocada,  pero sinceramente con estos me conformo.

Lo frustrante es que la vulnerabilidad parece cubrir nuestra piel, se escucha en el tintineo de un tacón. Sin embargo nos empeñamos en tapar con maquillaje y en disimular con prendas oscuras toda esa fuerza bruta y esa capacidad innata de darle vueltas mil a todo , quizá por que aunque hayamos avanzado muchísimo existe todavía ese sentimiento de culpa, del no querer herir al otro, ese papel de sufridoras eternas. Quizá por eso también tratamos de espantar todos esos fantasmas del pasado  que nos vienen inherentes simplemente por el hecho de mujer con ese gesto tan nuestro de apartarnos el pelo de la nuca. Madres, hijas, hermanas, tías, sobrinas, abuelas, amigas… Todas ellas son fuertes, y el mayor problema, es que no lo saben. Nos empeñamos  en vernos a través de los ojos de un hombre o de un espejo al que siempre le buscamos los defectos. Con tanto mirar por los demás se nos olvida cerrar los ojos y sentir la sangre , la nuestra, esa misma que escuece cuando nos rompen el corazón o cuando se va un hijo de casa, cuando un amigo te falla, esa sangre  que de una manera que incluso a veces ni yo misma entiendo nos dice, hay que tirar para adelante, llegados hasta aquí no me puedo rendir. Por supuesto todo esto son generalizaciones que algunos o muchos llamaran aberraciones sin argumento, pero ¿saben que? son mis generalizaciones, son mis historias, son mis mujeres.

En España un señor llamado Gallardón viene a decirnos que nos quiere proteger quitándonos la libertad, esa que tanto nos ha costado y nos sigue costando conseguir. No creo necesario explicar aquí el horror de esta nueva ley que pretenden imponer por que si no han saboreado ya la náusea es que poca alma y  todavía menos cabeza tienen.

A mi madre a la que todo ese tiempo preocupándose por los demás le está jugando una mala pasada, pero como ya he dicho seguir es lo que nos queda, dudar es humanos pero continuar caminando es de sabios.

 Photo by Naftels

Water. Agua. Tailandia.

IMG_4214“We are not tourists, we are travellers. Tourists are people who know they are coming back, travellers may never come back” (The sheltering sky, B. Bertolucci) Ahora me pregunto cuál soy yo de las dos, estoy de vuelta y sin embargo sigo allí.

Viajar te hace vulnerable de una manera sana, uno se desviste de rutinas y relojes, los días de la semana sufren amnesia y se olvidan de sus nombres y colores. Puedes planear un viaje pero es imposible predecir  el impacto que un país  puede tener en tu vida. Es de alguna como el enamorarse con los ojos cerrados, todo puede salir mal pero cuando sale bien te borras todas las cicatrices y las noches en vela de un golpe.

Es dificil explicar un país en dos semanas. Explicar un giro de 180 grados en una hoja en blanco es todo un desafío. Si las palabras se desmembraran del  papel/pantalla  y pudiesen abrazar al lector quizá así podría acercarles un poco más al precipicio.

La cosa va así:

Londres – Bangkok – Krabi – nervios – Ao Nang – humedad y Marina – Phi Phi – reconciliación con Argentina y una playa con luna llena – Ao Maya – la belleza hecha luz se puede beber con los ojos – Ko Samui – fiebre y contemplar – Koh Tao – felicidad, nitrógeno, euskera y cambio de planes – amanecer en un barco – Surathani – bus – Bangkok- 1.175 metros en un día – Chang Mai – reencuentro y picaduras – subir, barro y Hit – Marina es una heroína – Hoi Good Gub – silencio y luz entrecortada –  amanecer con Olaya y Lucas – bajada – río, miradas – Chang Mai – agujetas  y paz – bus – susto – Sukhothai – una ciudad se muere sin agua y otro atardecer- bus nocturno – Bangkok a las 4 de la madrugada – budas , tuk-tuks , mercados y miseria – Khao San Road – frenesí y embriaguez con luces de neón – Amphawa – dejarse llevar siempre trae cosas buenas – luciérnagas y un río- última noche – todo acaba – aeropuerto – Marina – despedida – Londres – invierno.

Cuándo te preguntan que tal un viaje nunca se sabe como empezar, quizá por eso a partir de ahora deberíamos jugar a nombrar los recuerdos con las letras del abecedario como cuando éramos pequeños.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, yo no soy fotógrafa pero me gusta escribir.  Si tuviese que escoger una palabra me quedo con agua, el agua en Tailandia se respira, se suda, se navega, en Tailandia el agua moja de arriba a abajo como diría Forest, es caliente, se te mete entre los dedos, se siente en la nuca y entre las piernas, se bebe como si fuese oro, se contempla, se cala, se navega, el agua te devuelve a la vida después de un día de sol y barro, 12 metros de agua por los que se filtra el sol, te aisla, te silencia los miedos y se lleva la gravedad para que todo sea menos malo, más sencillo, más real.

       A Marina por ser la compañera de viaje inesperada más increíble que podía haber imaginado. A Olaya y Lucas por llevar su amor hasta las montañas y dejarme ver el amanecer con ellos.  A mí por que este año no ha sido fácil pero ser una romántica tienes sus cosas buenas. Y como siempre a mis padres y a mi hermano que viajan siempre detrás de mis ojos.

(No) Satisfaction

Era un hombre chiquito, pelo negro mal cortado, ojos tristes y boquita de piñon. Salía cada mañana a la calle sin saber que dirección tomar, no tenía una meta ni nadie al que besar. Simplemente caminaba. Sufría la enfermedad propia de su generación¨la insatisfacción¨

Este tipo de enfermedad ni siquiera estaba reconocida por la comunidad médica pero era facilmente contagiable. Los síntomas eran al principio inpercitibles, falta se sabor en los alimentos, cansancio por la inamobilidad del tiempo o la incapacidad para distinguir lo feo de lo bello. Con el transcurso del tiempo la situación se agrababa y podía causar cierto aislamiento social ya que cualquier tipo de encuentro con un ser humano producía en él un aburrimiento tedioso, las risas se volvían insonoras y los abrazos se escurrían en su piel como un pañuelo de seda.  Para los que no sufren de la enfermedad veían en él un hombre caprichoso, malvado y desagradecido. Algunos se compadecían de él y susurraban a sus vecinos: mira ahí va el hombre sin alma.

Los días pasaban y los segundos iban perdiendo peso,  los atardeceres se difuminaban y a veces le costaba distinguir si los cálidos de abajo pertenecía al comienzo de la noche o del día. Las alturas de los edificios tras su ventana se volvían una y aunque el viento moviese las hojas de los árboles, a sus ojos el mundo se volvía fotografía, una postal en blanco y negro sin destinatario.

Salía cada mañana sin dirección, salía con zapatos negros y pantalones de algodón gris. Cruzuba cada calle y doblaba en cada esquina, lo hacía sin ilusión pero seguía caminado. Los vecinos lo miraban con sospecha.  Acumulaba en su bolsillo cada sonido y cada imagen esperando que la brisa le arañase las lágrimas no lloradas y le llenase la panza de color.

Gracias, gracias, gracias.

Queridos ciudadanos:

Hace días que los acontecimientos en las diferentes plazas de España me han convertido en una exiliada a la fuerza o en uno de esos millones de gallegos que un día dejó su tierra para buscar un futuro mejor. Habló con la humildad que me permite este individualismo en el que vivimos, el margen de error es inmenso, pero desde está pequeña habitación de paredes blancas,  ventanas grises y la cálida luz de una lamparita,  me invade la frustración que impone la pantalla de un ordenor. Trato de imaginar el nudo en el estómago del que se encuentran fuera de su país por que a la vuelta le espera la muerte, siento los puñetazos entre las cuatro paredes de una habitación de la que alguién ha tiradado la llave de la cerradura al mar.

Facebook, twitter, el correo, youtube,  las versiones digitales de cualquier periódico,etc son las herramientas con las que intento desesperadamente acercarme al corazón de todos los que duermen a la intemperie y fabrican sueños y realidades entre sacos de dormir, cigarros y cuadernos. En estos días me han enseñado a despertarme con los ojos más abiertos, he aprendido que la información tiene una forma curiosa de esconderse, que para ver el sol hay que salir a calle, que la revolución de la que hablaron nuestros padres tiene hoy miles de rostros.

Yo vine a Londres por decisión propia, tengo trabajo, casa, amigos… pero la morriña se oculta en la cara de un desconicido, entre el queso sin sabor de un sanwich, en la falta del olor a mar, en la carencia de terrazas y panaderías y en los abrazos que se pierden cuando uno vive lejos de casa.

Desde mi pequeño cuarto y bajo los cielos indefinidos de esta isla solo quiero decirles lo inmesamente orgullosa que estoy de ustedes, de que las fronteras se diluyen cada vez que los veo reunidos en las plazas. Y para los que no entienden muy bien que está pasando solo decirles que como dice Galeano estamos pariendo un mundo nuevo y yo quiero vivir en èl.

Gracias, gracias, gracias.

Humildemente suya,

Beatriz.

Tiempo de color naranja

Tiempo, tiempo, tiempo…A veces olvido el valor de los minutos, cuando dura un segundo y confundo las mañanas con las tardes. Siempre he creído que el dinero no compra la felicidad pero si tiempo.

Se me desdibujan los segundos como cuando la mirarme al espejo durante unas cuantas respiraciones empiezan a desvancerse los rasgos de mi cara, y no veo si los ojos están en el lugar correcto,  si la boca es la que oye y he empezado a besar con las orejas. Hablo del tiempo por que hoy se me han llenado las agujas del reloj con un montón de silencios, he mirado a hacia dentro y he vuelto a escribir por que ya no se si las 00:26 es tarde o temprano.

El tiempo hoy  se ha vuelto naranja, naranja como los atardeceres de un día de sol en una ciudad tan gris como esta.

*Foto de Alberto Balazs

Liars

Los mentirosos son casi inconscientes de su mentira, la soborean en el momento de pronunciarla pero tan pronto como clavan la estaca todo vuelve a cobrar sentido. No sienten culpa porque son ellos mismos los primeros en creerse sus mentiras. Su autoestima es un arma de doble filo, mienten en un alarde de creerse algo que no son, y sin embargo son tan vanidosos que alaban sus victorias, eso si, siempre en silencio.

La mentira en mi casa siempre ha sido pecado capital, tal vez por eso nunca he sido capaz de perdonarla. Yo más que la mentira practico el auto engaño , pequeños juegos del alma para que las cosas duelan menos. Así dejo pasar los días en donde sonrío y el espejo reacciona de manera muy gentil a mis engaños, siempre refleja lo que yo le ordeno.

La mentira duele, lo hace despacio ya que uno no sabe que la padece hasta que pasa el tiempo y aprendes a girar la cabeza hacia ese lado oscuro donde se esconde la luz. Una vez descubierta, la mentira se convierte tan real como la verdad misma, y con el tiempo la ira se va al país de nunca jamás. Luego viene el conformismo, nada más triste que la mediocridad sin revolución.

“I´d rather be alone than pretend I feel alright”

Yo iba a escribir sobre el concierto Arcade Fire, como los 7 músicos de esa banda y un viaje en autobus de 3 horas cambiaron mi manera de ver esta ciudad en la que vivo. Empecè la semana pasada con el texto y lo dejé a medias esperando que la sangre del corazón llegara a mis manos y las palabras empezaran a cobrar sentido. Dejé pasar los días esperando y comiendo trufas belgas de chocolate. Luego volví a escuchar las canciones de “The Suburbs” intentado revivir aquella sensación de felicidad y de ojos calientes, pero nada, mis manos seguían frías. Traté de conmocionar mi alma con diferentes películas, con relatos, con el silencio de mi habitación y con los vasos de pinta medio vacios. Nada.

Hace dos dìas volví a releer el discurso de Mario Vargas Llosa en el que dice como Flaubert le enseñó que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia. Me acordé entonces del prólogo de Música para Camaleones en dónde Capote hablaba de la disciplina que se impuso a sí mismo para conseguir la estructura perfecta, el ritmo y la armonía en las palabras. Y mira tu por dónde allí apareció Allen Ginsberg interpretado por James Franco en Howl, él narraba a la cámara  la necesidad del escritor de enfrentarse día a día al papel. Ginsberg hablaba también de como “la poesía es la articulación rítmica de los sentimientos”.

Ahora miro atrás y creo que Arcade Fire sacudió el orden y ahora me es imposible ordenarlo en palabras. Pero aquí estoy por que me he recordado de otra cosa, y es el placer de sentarse en esta cama de sábanas blancas y escuchar el tic tic de las teclas. Para tratar de evitar que los pasos de mis dedos no se tropiecen por la torpeza de mis pensamientos escucho la misma una canción una y otra vez, no sé si ha funcionado pero al menos lo he intentado.

Les dejo co con Deep blue de Arcade Fire (por cierto fue uno de los mejores conciertos de mi vida)

Otro gran momento, ¨El Perú es Patricia¨:

PD: Perdónenme si con estas palabras les he hecho creer que yo me comparo con estos grandes maestros de la literaratura, esa no era mi intención. Ni siquiera me atrevo a decir que me considero una escritora, yo simplemente disfruto del ese tic tic y de sentir las manos calientes, como dice siempre dice a miña nena, ¨è tan fácil facerte feliz¨.

En fin, buenas noches y disculpen las molestias.

 

They were not roses

Y ella le preguntò : ¿ Por qué me trajiste flores entonces ?

Y él le contestó: Las flores no eran rosas.

Y desde aquel momento todo cambió. Él mundo se volviò al revés.

Entonces ella empezó a pensar hacia atrás, recordó cada conversación, cada gesto y le dió la vuelta. Pensó que así las cosas tendrían más sentido.

Dando pasos con ojos en la espalda llegó a una noche a principios de mayo donde hasta el culo de cocaína y ese elixir llamado miau-miau habían pasado la noche oliéndose y manteniendo conversaciones centradas en el nudo olvidándose de los principios y los finales. Entre aquellas palabras llenas de sudor recordó como él le dijo que ella hablaba con verbos y el con adjetivos.  Ella empezó a reflexionar como la gente puede definirse por el tipo de palabras que usan. Los impulsivos como ellan optan por los verbos, normalmente en gerundio, los tranquilos optan por los adjetivos y los adverbios, se detienen ante el paisaje ¿llegan alguna vez a disfrutarlo?

Ella le preguntó si aquello era una ruptura, él empezó a hablar desde el nudo y dicen por ahí que nunca llegó al desenlace.

Parece ser que las flores son bellas, delicadas y de incalculable valor para algunos seres humanos, pero lo que cuenta es que cogerlas del tallo, cortarlas y arrancarlas.

Verbo o Adjetivo?

La Tristesse

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Inspira, expira. Los pulmones se contraen siguiendo un ritmo aleatorio, las costillas los oprimen y el poco aire que queda dentro se compacta  y pesa. Trata de tragarlo. No puedes, la tráquea ha cerrado la puerta y la faringe se niega a hecharte una mano. ¿Qué puedes hacer? Nada.

Te sientas, esperas, la miras a los ojos, va sentada el asiento de enfrente. Va vestida de blanco y tiene una expresión neutral, aunque si te fijas bien podrías decir que es bella. Es una de esas bellezas que no puedes explicar pero que engachan. Cuidado. ¿ Qué puedes hacer ?

Decides coger fuerzas como Beatrix Kiddo cuando trata de mover su dedo del pie. Cierras los ojos y te encoges para ejercer presión máxima sobre la zona torázica. Y de nuevo : aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Recuperas el aliento, todo vuelve a estar en su sitio, vuelves a mirarla. No está, se ha ido. Volverá, sólo estás sufriendo el síndrome desintoxicación.

Nota: Interesante proceso el de retratar las tristeza en momentos de felicidad. Hagánlo y mándame sus escritos a beatriz.dubois@gmail.com. Presentaré a las damas en sociedad cuando llegue el momento.